Me sumergí en tus huesos , me adueñé de labios tibios con sabor a viento. Detuve mis pasos al sentirte lejos.
Cabalgué en las orillas profundas de tu cuerpo ; descubrí ilusiones que estaban muriendo.
Discutí con palabras que aún no escuchaba , me envolví de verbos que sin saber inventabas.
Embriagué mi boca con tu suave sabia, aleteé en tu rostro y regalé mi brisa.
Junté tempestades que estaban perdidas...
Miré los colores que inventaba la luna y vi los reflejos de una calle oscura.
Llené los vacíos con el agua clara cubriendo mi piel blanca de estrellas ancladas.
Transmuté las formas de mi cascarón , hice piel de alas y eco mi voz.
Y volví a observarte,anhelé perderme en tus manos claras de ese hollín silvestre y así, sin quererlo, sin imaginarlo, encontré la trampa:
alguien brutalmente me cerró en la jaula...







