Ella caminó sin horizontes. Él le tendió su mano cálida.
Ella observó el mundo desde arriba. Él solo miraba sus pasos.
Ella deseó elevar plegarias al cielo roto y nublado. Él hizo oraciones y solo contemplaba su lenguaje.
Ella anheló ser reflejo y espejo. Él fue quién se pudo reflejar en la luna y lagunas.
Ella buscó el tesoro de las profundidades. Él le brindó el cofre mas deseado en la vida.
Ella emanó sangre y derritió su lágrimas. Él hizo carne su agua y fuego con su luz.


